Cuestión: ¿Resultaría lícito desde el punto de vista ético el trasplante de gónadas?
Respuesta del Prof. Herranz: “En este campo, no tendría inconveniente en aceptar el autotrasplante de corteza ovárica, que puede llevarse a cabo como prevención para un tratamiento quimioterápico que puede causar directamente esterilidad. El hecho de que se pueda conservar congelado ese fragmento y reimplantarlo después para restituir la fertilidad, puede ser aceptable desde un punto de vista experimental, y ya empiezan a publicarse algunas experiencias positivas.
Cuando el ovario procede de otra mujer (alotrasplante u homotrasplante) se produce una transposición de algo muy personal que, a mi parecer, es rechazable. En este sentido, se ha debatido el caso -demasiado alambicado e improbable- de una hermana gemela monozigótica que dona a su hermana gemela un fragmento de ovario. Pienso que, por encima de la identidad genética (que se da ciertamente entre los gemelos monozigóticos), existe la identidad personal intransferible de cada gemela, lo cual devuelve el caso al grupo general de la humanidad.
Ser padre o madre de un hijo es algo que no puede delegarse, algo que no puede falsificarse. Es necesario que exista una impronta no sólo genética y gestacional, sino personal: se ha de nacer de las propias entrañas de la madre. Esto no es fácil de entender en una cultura dominada por la artificialización de la reproducción humana.” En Al servicio del enfermo. Conversaciones con el Dr. Gonzalo Herranz. José María Pardo. Ed EUNSA, 2015





